San Luis Rey de Francia

El ilustre rey que condujo Francia durante un periodo difícil por la senda de la cristiandad mejor ejecutada. San Luis rey de Francia fue un monarca ejemplar para la época. Donde las buenas costumbres empezaban a decaer y la moral moraba por la cuerda floja. Su reinado fue de benevolencia con los desposeídos.

Para la monarquía en general es un ejemplo de gallardía en lo concerniente al poder y de templanza por lo referente a la humildad de espíritu que lo caracterizo. San Luis fue hijo de otro rey memorable Luis VIII el cual le heredó su reinado a la corta edad de 12 años. El joven Luis supo desde joven que estaba para grandes empresas.

San Luis rey de Francia ocupa un peldaño esencial entre los santos que resguardan la eucaristía cristiana. Un monarca al servicio de su pueblo.

San Luis y su reinado cristiano

Nacido en la egida de un imperio francés en su esplendor Luis obtuvo de su padre el consentimiento de ser su heredero más próximo. El reinado de Luis VIII fue breve pero considerablemente positivo para la seguidilla de victorias del pueblo francés sobre sus adversarios más próximos.

En Francia las cosas no iban bien, las cruzadas parecían entorpecer los planes de un pueblo a merced de las herejías y el derroche de los judíos. Por ende cuando muere Luis VIII este deja el trono a merced de su esposa la reina Blanca De Castilla.

A la edad de 8 años se convierte en heredero universal del reino de Francia, pero no fue hasta la mayoría de edad a los 21 cuando toma posesión del cargo de primer gobernante de su patria.

El temperamento de San Luis rey de Francia fue diferente al de otros gobernantes. Ungido de un apremiante valor por la justicia y la paz supo enfrentar los embates del reinado que le toco defender, hasta con los dientes si fuera necesario. Claro, siempre obteniendo los mejores resultados a través de una sabiduría envidiable.

San Luis era un hombre esencialmente espiritual. Es bien sabido que dedicaba horas enteras a la meditación y la oración. Hay un pasaje muy interesante respecto a esto relacionado con su boda con Margarita de Provenza con la cual contrajo nupcias después de un noviazgo un tanto largo.

Para la historia queda registrado lo emblemático del compromiso espiritual de nuestro rey. Este junto con su esposa se dedicó a orar durante tres noches seguidas antes de consumar su santo matrimonio. Lo que le brinda una mayor cohorte de entrega cristiana a sus ejercicios humanos. Tenía una responsabilidad con el supremo.

Durante su reinado la seguridad de la nación fue brutalmente golpeada por elementos subversivos que ponían en peligro la estabilidad del pueblo. Con esto puesto en su lugar el rey San Luis obtuvo grandes elogios por parte de sus vasallos. Un trato justo para causas que ameritaban una mano de hierro. El hombre conciliador que fue.

San Luis rey de la cristiandad

Para San Luis era indispensable mantener al pueblo al contacto de la fe cristiana en su máxima expresión. Por esto, mando a trasladar la corona de espinas de nuestro señor Jesucristo a territorio francés. Con el motivo de celebrar allí un símbolo de fraternidad entre todos los devotos del hijo de dios.

Este artilugio lo recibió del emperador bizantino como parte de una cadena de favores entre los reinos. Debido a esto mando erigir una hermosa capilla en honor al símbolo del martirio cristiano por excelencia. Esta capilla lleva el famoso nombre de “Saint Chapelle” y se mantiene en pie en la actualidad.

Para sus alocuciones dirigidas al pueblo presentaba oraciones y pasajes de la biblia muy comentados. Esto le valió esa aclamada retórica de pastor que tanto le hizo bien a su imagen posterior. No solo el hecho de disponer de un repertorio de sabiduría sobre las sagradas escrituras sino de empapelar su verbo de la gracia divina.

San Luis rey patrono de los obreros

Luego de la muerte del rey San Luis en una guerra encarnizada en territorio extranjero, por medio de enfermedad incurable sus restos fueron trasladados a Francia con honores a la basílica de Saint Denis.

Domino por encima del ser humano la leyenda que acarreaba entre sus vasallos. La entrega indiscutible a las causas de los necesitados como primera virtud admirable de un rey que fue y seguirá siendo de los mejores que ha dado la vieja Europa.

Su sabiduría recorre los confines de la fabla de lo justo y lo bueno. Para llegar a un mejor entendimiento entre los hombres, buenos hijos de dios. Lo cual pertenece a las virtudes cristianas que se necesitan poner en práctica. El concilio necesario para que la armonía reine por encima de los intereses mezquinos de los particulares.

A la muerte de su majestad San Luis dícese de él que profirió las siguientes palabras al santísimo padre para que lo recibiera en sus brazos “Heme aquí padre, encomiendo mi espíritu a tu gracia” luego de ello descanso en paz.

San Luis rey de Francia es patrono de los obreros humildes que acuden en su protección. Los alfareros, zapateros, trabajadores de la construcción y hasta los barberos. También de innumerables academias, lugares religiosos y ciudades alrededor del mundo. Y por supuesto patrón del pueblo francés.

Oración a San Luis de Francia

San Luis Rey  que partiste con los más valientes caballeros al frente del ejército cristiano, escucha mis súplica e intercede por mí, que quisiera como tú levantarme para servir mejor al Señor mi Dios y a su Esposa, la Santa Iglesia.

Ayúdame a huir del pecado mortal, y consérvame puro en mi mente y en mi corazón. Tú que mantuviste siempre tu palabra, aún si la dabas ante los infieles, haz que la mentira jamás pase por mi boca, aunque mi franqueza deba costarme la vida. Hazme incapaz de retroceder, ciérrale el puente a mis debilidades, y que marche siempre a lo más duro.

¡Oh tú, el más valeroso de los barones franceses!, inspírame el desprecio a los pensamientos de los hombres y concédeme el gusto de comprometerme y de tomar partido por el honor de Cristo. Finalmente, Príncipe de gran corazón, no permitas jamás que yo sea mediocre, mezquino o vulgar, antes bien, obtenme un corazón real y que a tu ejemplo sirva a los más necesitados, realmente.

Amén.

Santos Catolicos