Oración a San Cristóbal

La oración a San Cristóbal es una de las expresiones de fe más valoradas entre los creyentes en la buena voluntad de dios. Así mismo una luz a través del túnel de la rutina diaria. Este santo ejemplar es el milagroso protector de los viajeros. Santo patrono de las trechas que hay que librar y las empresas de alto impacto.

Una oración a San Cristóbal es capaz de cumplir el milagro que espera. Lo que propone el creyente es una acalorada fe a los pies del máximo conductor de los viajeros, los deportistas y atletas. Fue un hombre forjado en la difícil edad media, que comprendió lo relativo a los años del imperio romano. Este hombre ejemplar fue sacrificado en manos de un tirano.

¿Por qué una oración a San Cristóbal?

La oración a San Cristóbal posee un orígen de dudosa procedencia. Este santo es considerado una imagen importante tanto en la religión católica como la ortodoxa. Su nombre puede traducirse como “el que lleva a cristo”.

Este hombre ejemplar se dice que nació en la localidad de Cannán, aunque muchos desestiman esta teoría al carecer de hechos fidedignos que determinen su verdadero origen. San Cristóbal era un tipo gigante y forzudo el cual ayudaba con sus manos a labores de gran esfuerzo físico en donde se le empleara.

De este también se dice que sirvió a uno de los reyes más poderosos de la época.  También uncido de una gran devoción a dios, no le quedó otra que servir de lleno a la población cuando se vio tocado por la divina providencia en persona.

En diferentes oportunidades fue presa de un orgullo que lo maniataba, al punto de renunciar a su fe muchas veces. Sin embargo, no conforme con esto siempre dilato una carrera de trabajo y esfuerzo muy superiores debido a su tamaño y fuerza.

Para San Cristóbal era fácil cubrir los trabajos que ameritaban fuerza. Cuando el rey al cual servía se disponía a realizar cualquier actividad, este noto que se persignaba de forma automática.  Lo cual hizo mella en la atención del gigantón San Cristóbal.

Servido de esta curiosidad le pidió parte al rey de a quién era este ser al cual le temía con tanto fervor. De este se sabe que le aclaro que se trataba del diablo o demonio en cuestión. Lo que causo que el propio santo accediera a querer trabajar para el hombre más fuerte, en este caso el diablo.

No contento con ello busco al diablo en el desierto. Sin embargo observo que este le temía a alguien más; el cual era Jesús. De esta resolución tomada con mucha paciencia San Cristóbal prometió servir al hijo de dios a donde fuera necesario.

Presencia de lo paradójico en San Cristóbal

A pesar de saberse muy poco sobre el origen y desarrollo de la vida de este santo. Su influencia en la comunidad religiosa ha sido notable.

De esto quitamos la ambivalencia de su presencia humana. Una barba muy larga, brazos fuertes y un tamaño monumental para la época, más de los dos metros de altura. Por lo pronto era considerado un arriero fiel de los sujetos poderosos e influyentes.

Pero no fue hasta su encuentro con dios en la figura de un pequeño niño que ayudo a cruzar el rio el momento de su transformación definitiva. San Cristóbal obtuvo de esa experiencia la semilla de lo que sería la proyección de su servicio hacia los demás. Poniendo en práctica con  ello la virtud de dios en la tierra.

En la oración a San Cristóbal obtenemos una imagen que se ve en continua metamorfosis.

La del hombre en siervo de los hombres, y luego, consecuentemente puesto al servicio de dios a través del servicio al prójimo. Su impactante presencia es sinónimo de fuerza y empuje para hacer frente a las cosas que están por venir: los caminos que hay que sortear.

La iglesia católica y la oración a San Cristóbal

Es en el desarrollo de su servicio a la comunidad cuando atrae la argucia del emperador Romano Decio. El cual era aquejado de un ceguera que le dejaba impedido de ejercer muchas de sus funciones.

Este emperador se vio servido de chismes sobre el proceder de San Cristóbal en pro del bien de la comunidad, por ende se apoyó en su poder para tratar de hacerse con los servicios de este. Ofreciéndole toda clase de lujos y placeres, que nuestro santo rechazo tajante, sin mediar razón alguna.

El tirano Decio mando a decapitarlo para terminar con la afrente que había hecho el gigante para con su poder. De todas maneras, se dice que San Cristóbal antes de ser ejecutado le propuso al gobernante que se untara su sangre en los ojos cegados luego de ser asesinado.

Este acepto y lo hizo, lo que en seguida le devolvió la vista y una inusitada fe que había perdido desde tiempos inmemoriales. Por ello, automáticamente el gigante San Cristóbal fue proclamado santo y mártir por la iglesia católica apostólica y romana.

Oración a San Cristóbal, el que protege los caminos

Bienaventurado sea San Cristóbal,

mártir glorioso y santo benefactor,

protector insigne de todos los que emprenden camino,

guardián, mediador y benefactor

de todos los que quieren llegar a buen destino en esta vida;

 

que recorriste el mundo en busca de la felicidad

para hallar la verdad y aplacar tu conciencia licenciosa,

y no encontraste ningún amo y señor que colmase tus deseos

hasta que, en figura de un tierno Niño, hallaste a Jesús

y tomándole entre tus brazos le ayudaste a cruzar el rio

y Él premio tus buenas acciones y te otorgó bendición

y ya para siempre fue tu único Dios y Señor

asístenos y haz que podamos gozar de dicha y seguridad,

sé nuestro abogado y protector en nuestros caminos,

danos salud, trabajo, amor y bienestar.

 

San Cristóbal bendito santo cuidador,

acudimos llenos de esperanza en tu poder de intercesión

para que nos libres de todo mal y peligro,

para que extiendas tu mano protectora

y nos libres de enfermedades, contagios, dolores y calamidades,

sálvanos de accidentes, percances, infortunios y catástrofes

aléjanos de enemigos, de personas sin escrúpulos y dañinas,

limpia, purifica y abre nuestros caminos,

para que tengamos prosperidad y tranquilidad,

para que en todo momento y ocasión

la paz no falte en nuestras vidas,

y danos tu valioso auxilio

cuando nos encontremos faltos de esperanza,

fuerza y energía para continuar,

en especial favorécenos en esto que hoy tanto precisamos:

(pedir con fe lo que se quiere conseguir).

Te lo pedimos por San Cristóbal.

Amén.

Rezar el Credo, Padrenuestro y Gloria.

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