San Bruno

De entre las más denodadas muestras de devoción católica, podemos mencionar a San Bruno. Este sacerdote se caracterizó por haber sido de los más férreos defensores de la fe, en una época marcada por pestes, la lucha contra el islam y las herejías en toda Europa.

No gratuitamente es considerado una muestra clara de la devoción, la penitencia y la entrega del quehacer cristiano ejemplar, al ser el fundador de la orden de los Cartujos, considerada de las más firmes practicantes de la penitencia y la contemplación.

Historia de San Bruno

San Bruno, quien habría nacido en la ciudad alemana de Colonia  (la cual pertenecía por aquél entonces al Sacro Imperio Romano Germánico) fue un sacerdote católico que, entre muchas cosas, fue reconocido por su labor al fundar la orden de los monjes cartujos. Desde muy joven partió a la ciudad francesa de Reims, donde inició sus estudios clericales.

Bruno de Colonia se destacó desde muy joven en el estudio de la fe (teología, trivio y quatrivio, destacándose sobre todo, en el estudio e interpretación de las Sagradas Escrituras).

Tal fueron sus luces en el estudio teológico, que a los 26 años, aun siendo muy joven ocupó el cargo de director de la Escuela de la Catedral de Reims, la cual era la más prestigiosa del país galo por aquellos años.

San Bruno de Colonia llegó a desempeñar los cargos de canónigo de la catedral de Reims y el arzobispado de aquella ciudad le había nombrado Canciller-Secretario de la Archidiócesis de Reims.

Sin embargo, aun cuando se perfilaba un futuro brillante dentro de la estructura eclesiástica, Bruno de Colonia sintió el llamado de Dios y abandonó todas sus responsabilidades eclesiásticas para dedicarse a la vida monástica.

En lugar de alcanzar la gloria terrenal (el legado pontificio en Francia lo perfilaba como la persona más adecuada para ocupar  la sede arquiepiscopal de Reims) San Bruno decidió dedicar su vida a los pobres. Culminado su deber con la institución que le había formado, viaja hacia Molesmes, donde San Roberto de Molesmes vivía con otros monjes.

Estos monjes, quienes llevaban la convivencia monástica en comunidad, acogieron a San Bruno hasta que ese decidió entregarse por completo a la vida eremítica, una vida solitaria dedicada a la meditación y contemplación a Dios, razón por la cual viaja al sur (Grenoble) en busca de tomar contacto con San Hugo de Grenoble, quien era un hombre muy santo.

Junto a Hugo de Grenoble, San Bruno logra fundar la orden de los monjes cartujos. El símbolo de la orden lleva por símbolo siete estrellas, que representan a los primeros siete monjes que conformaron a los Cartujos. Es entonces, cuando el obispo les lleva a la región más aislada de su diócesis, en las montañas de Chartreuse.

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De esa forma, inicia la vida eremítica que tanto había buscado San Bruno para él y sus seguidores. La Sagrada Orden Cartuja obtiene su nombre de las montañas de Chartreuse, lugar donde se estableció por vez primera. El ahora monje San Bruno, entra en el desierto de Chartreuse el 24 de Junio de 1084, coincidiendo con la festividad de San Juan Bautista.

Es en Chartreuse donde este santo católico crea un modo de vida monástico y eremítico totalmente diferente a lo visto hasta ese momento. Los cartujos compaginaban la vida eremítica con una vivencia en comunidad,  tal como se acostumbraba a ver a los monjes en aquella época.

Los historiadores y expertos los definían como una “comunión de solitarios para Dios”. Los monjes vivían solos en sus claustros dentro del monasterio, de donde salían únicamente para vigilias nocturnas y las vísperas de la celebración de la santa misa, en las mañanas.

Tras vivir durante varios años entregado a la vida eremítico-monástica que había creado, San Bruno es llamado por un antiguo alumno suyo, el papa Urbano II, para que ayudase en las reformas gregorianas que había llevado Gregorio VII en su día. Luego de servir nuevamente a la iglesia, se retira al sur de Italia, donde funda una segunda Cartuja.

El 6 de Octubre de 1090, San Bruno fallece en el Sur de Italia, siendo beatificado a solicitud de la orden monástica que él había fundado.

Se han comprobado infinidad de milagros que se le adjudican a este santo católico milagroso desde entonces.

Oración a San Bruno

Al Santo Católico Milagroso San Bruno, se le asocia con la protección de los fieles devotos de la Iglesia Católica. Es por ello que existen oraciones poderosas que sirven para clamar por la intervención de San Bruno en nuestras vidas. Una de las más cortas, pero igualmente poderosas oraciones conocidas es la siguiente:

“¡Glorioso San Bruno, hijo de colonia!

Tú que eres sabio entre sabios y que, abandonaste toda la gloria en la vida terrenal para dedicarte en cuerpo y alma a las enseñanzas  de nuestro señor, de su sagrada luz creadora, te pedimos que intercedas por nosotros.

Protégenos de todo mal, la envidia y cualquier enemigo que nos rodee. ¡Otórganos tu bendición! Cuídanos al salir de nuestro hogar, durante la jornada laboral, al regresar y en nuestro quehacer diario.

¡Amadísimo y bienhallado San Bruno!

Tú que has preferido la gloria de la soledad de dios a todo bien terrenal para formar la sagrada orden de los monjes cartujos. Que en la soledad has encontrado el amor y misericordia de Dios, acudimos a ti para que en tu infinita sabiduría, nos des claridad para conocer cuál es el mejor y más seguro camino a seguir.

Te pedimos, reverente San Bruno, paladín de la luz de nuestro señor, que nos otorgues la bendición de tu sabiduría para poder ser así, más cercanos a nuestro amadísimo padre celestial; luz creadora de todo lo vivo.

Por Jesucristo, nuestro señor

Amén.”

Esta oración debe realizarse en compañía de tres padrenuestros, tres avemarías y tres glorias. Al orar, debe hacerse con fe y suma convicción del milagro. Las enseñanzas de la fe católica siempre se han caracterizado por promover el amor al prójimo y la fe en que los milagros existen.

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