Santa Cecilia

Esta mujer es considerada una figura ilustre de la femineidad cristiana. Un ejemplo a seguir para la mujer luchadora y valiente de fe. Santa Cecilia es conocida también como la patrona de los músicos, su canto al declinar el martirio al que la condenaron le valió el titulo por ser el gozo con que pude llevar ese tormento.

De esta mujer se vale poco sobre su proceder. Nacida en una familia noble de la Roma antigua, se desconoce su fecha de nacimiento exacto. Pero se dice que murió cerca del año 230 D.C. con esta mujer al frente de las luchas por la emancipación femenina la iglesia adquirió la imagen de mártir y santa de una virgen.

Una vida difícil para Cecilia de Roma

En Santa Cecilia encontramos la calidez de la mujer virgen que concentra todo su amor en dios padre para consagrar su vida a la virtud cristiana.

Esta santa tuvo una agitada vida desde sus comienzos. Practicante afanosa de una fe en dios, obtuvo de sus padres el reconocimiento que merecía. Nos obstante, para la época no era aceptada la idea en su familia de su entrega completa a dios, por lo que sus padres abjuraron de su hija de forma tajante.

Para Santa Cecilia la vida espiritual tocó los cimientos de su crecimiento personal. Se decía de ella que oraba hasta cuatro horas diarias para estar conectada de forma más amena con dios. Su reputación de inmaculada señorita de las altas esferas de la sociedad romana trascendió para el interés de hombres nobles.

Abusada por la ilusión de ser desposada con un hombre por obligación, Cecilia se refugió en dios jurando nunca cometer pecado carnal. De este hecho se desprende un pasaje bastante interesante sobre la inmaculada virginidad de la santa.

Su padre la obligo a casarse con un pagano llamado Valeriano, con el cual tendría que renunciar a su juramento de castidad. La Santa dispuso de la decisión de su padre con todo el respeto que este merecía, contrajo matrimonio con el hombre y se dispuso a seguir la corriente del casamiento.

Se dice que Santa Cecilia accedió a los deseos del marido de acompañarlo a la habitación nupcial con el fin de consumar su unión. Para nuestra mártir el hecho mismo del sexo no cabía dentro de sus posibilidades. De aquí que convenció al hombre de convertirse al cristianismo con tal de preservar su castidad.

Para Valeriano fue difícil aceptar esta proposición. Pero la santa lo persuadió con un mecanismo de intimidación. Le dijo que un ángel resguardaba su castidad, y que de no respetar ese tesoro sería brutalmente castigado. El hombre no tuvo opción y se dejó bautizar por el papa Urbano I el cual le inicio al cristianismo.

Luego de este incidente Santa Cecilia y Valeriano se vieron envueltos en revueltas religiosas que los llevaron a contraer problemas con el detentor del poder en ese entonces Turcio Almaquio.

Por ello Santa Cecilia fue presa de una persecución a muerte. Fue condenada a morir en la hoguera de su propio hogar, a merced de las llamas sin escapatoria. Esta sobrevivió para frustración del tirano. Lo cual hizo que la volviera a condenar, pero esta vez a morir degollada.

Cuenta la leyenda que murió en paz con el señor, cantando a viva voz canciones sacras para aliviar su agonía. El hacha que la mató no puedo doblegar su espíritu luchador e incansable. Nuestra santa exhalo a los tres días de tormento, pudiendo bien ayudar a enriquecer el repertorio de su milagrosa vida religiosa.

Santa Cecilia patrona de los músicos y los artistas

Esta joven mártir de procedencia noble no consiguió declinar su espíritu ante la aciaga realidad que la sobrepaso. Su influencia hoy en día en venerada en millones de seguidores del arte de la música como forma de vida.

Con Santa Cecilia recordamos el goce perpetuo en las esferas de la música. Ese universo paralelo que nos conecta con lo sagrado. Hay en él un recodo de inmortalidad que nos separa del ámbito terreno mientras disfrutamos una pieza de alta calidad.

Para interpretar este patronazgo, la sencilla puesta en escena de la figura de Cecilia de Roma nos promete deleites sobre el estado de gracia musical. Con esta mujer la música adquiere un simbolismo trascendental para los devotos del sonido hecho para deleite de los oídos del hombre.

Se dice que Santa Cecilia cantaba por horas, una cantidad indeterminada, las cuales llenaba con alabanzas a dios por todo la gracia de que era bendecida. Esto le produjo dolores de cabeza al tirano que la mandó asesinar porque nunca dejó de extender su voz para llegar más cerca de dios que cualquier otro mortal.

Para los músicos se celebra el día 22 de noviembre como la efeméride por excelencia de la música que coincide con la muerte de la mártir romana.

Legado espiritual de Santa Cecilia

Como mujer de fe se proclama como una de las santas principales de la religión católica apostólica. Su presencia hace declarar a las mujeres su ardor espiritual al señor  e influye notablemente en la vida de sus devotos.

No son pocos los músicos y poetas que han detentado la imagen de la santa como templanza de su fe. También los que se inician en algún ámbito artístico sobreponen como patrona a la inmaculada virgen del canto perpetuo.

Su rico e insipiente legado espiritual fue plasmado en diversos lienzos a través de los siglos que la precedieron. Para dejar en alto el nombre de Santa Cecilia se hizo establecer el laúd o el órgano como instrumentos que ella misma ejecutaba; a pesar de ser una interpretación errónea de sus órganos vitales expuestos a las alabanzas.

Como virgen y mártir obtuvo el reconocimiento de la iglesia pasados unos dos siglos de su muerte. En esto fue claro el sacrificio que está brindo por consagrar su vida a la gracia de dios en todo momento.

Con la fe por delante y el orgullo cristiano en pleno afán Santa Cecilia despacho los placeres y los excesos como la cristiana ejemplar que toda mujer debe ser.

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