San Ignacio de Loyola

El día de San Ignacio de Loyola es uno de esos días del año donde se le da homenaje y se le rinde tributo a esta santidad, en un día de oración yu devoción como esta se desarrolla y se mantiene la cultura de una población siguiendo las costumbrfes tradicionales

Son muchas las personalidades que podemos conseguir dentro del mundo católico que han tenido una vida un tanto difícil y que esas mismas circunstancias, los han llevado a esos senderos. San Ignacio de Loyola, llegó a tener una ida normal hasta que ciertos acontecimientos, lo llevaron a tener una visión mucho más distinta y profunda de la vida.

 

San Ignacio de Loyola, un hombre de visión profunda

No todas las personas llegan a ser consideradas santas, más que para ello se necesita reunir un conjunto de características que tienen mucho que ver con un alma noble y caritativa. En el caso de San Ignacio de Loyola, se puede apreciar que fue una persona a la que la vida lo golpeó de una forma un tanto compleja, cosa que lo hizo percibir la vida de forma distinta.

Este hombre nació en el año de 1491 en una localidad que era conocida como el Castillo de Loyola, ubicado en las adyacencias de Guipuzcoa. Al lugar de su nacimiento, de cierta manera se le debe el nombre que hoy por hoy, lleva este santo. Además que durante mucho tiempo el mismo realizó una vida normal en este lugar.

Uno de los hechos más puntuales que marcan la vida de San Ignacio de Loyola, es el hecho de que sufre una fuerte herida como consecuencia negativa de una de las tantas batallas a las que acudió que fue llevada a cabo en Pamplona. Luego de sufrir esta herida y durante todo el tiempo que tuvo que cumplir de reposo, se dedicó a leer acerca de la vida de Cristo.

Se conoce como el principal fundador de la Compañía de Jesús. Con esta compañía se lograban promover lo que serían ciertas reformas que iban enmarcadas en relación con la iglesia católica. Además también se buscaba el hecho de poder compartir el evangelio con la mayor cantidad de personas a nivel mundial.

Finales de la vida de un hombre santo

Cuando hablamos de la vida de San Ignacio de Loyola, hablamos de la vida de un hombre al que de alguna u otra manera, el mismo destino ya le tenía marcado cuál era su camino. Para el año de 1622 ocurre por parte del papa lo que sería la declaración de Santo, pero poco tiempo después ocurre el hecho de que Pío XI lo declaró patrono de los Ejercicios Espirituales en todo el mundo.

Una de las cosas que también debemos recordar es el hecho de que este hombre peregrinó en el santuario de Monserrat, esto con la finalidad de cumplir con su ofrenda. Por último, muere en Roma para el 31 de Julio de 1556, llegando así al descanso eterno y dejando un importante recorrido enmarcado en la fe.

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